jueves, 21 de agosto de 2014

Te cuento un cuento...

Así iniciaba cada página de mi libro favorito (un día lo regalé porque ya me sabía los cuentos de memoria y porque a mi amigo le hacía falta leer algo así de simple)
Uno de mis cuentos favoritos va algo así...
Van dos personas caminando por en el mismo sentido, los separa un muro que tiene algunos agujeros, de pronto sus miradas se encuentran, se sonríen, se gustan... Él corre hasta el siguiente agujero e intenta pasar, pero no cabe entonces se corta una brazo, intenta, no puede.Ella lo alienta a seguir esforzándose, se miran, sonríen. Él corre hasta el siguiente con la esperanza de poder atravesarlo y encontrarse con esa persona tan especial del otro lado... llega, intenta, no pasa, se corta una pierna, intenta no pasa, avanza hasta el siguiente con mucha dificultad, llega intenta, no pasa como puede se corta el otro brazo ... no pasa, avanza hasta el siguiente. 
Ella lo alienta y piensa Oh!! es tan romántico que se esfuerce tanto por mi, por nosotros, por estar juntos!! estoy enamorada!! 
¡Al fin puede pasar! ¡qué alegría! ¡del otro lado está ELLA! Todo lo que pasé, lo que sufrí, lo que cambié valió la pena por ella...
Ya del otro lado, ella lo mira, lo observa de arriba a abajo y le dice: "Pensé que eras diferente, así como estás ahora, ya no me gustas" 
Y se va... 

Todos pasamos por esto... enamorarnos de una parte del otro, de imaginarnos el resto y anticipar en nuestra mente el momento perfecto del encuentro. Pasamos por una etapa de reacomodamiento de la conducta, de nuestras forma de ser y actuar, todo para estar con el otro, perdemos el piso y llegamos al punto cometer locuras en nombre de ese "amor" que imaginamos será perfecto ... y si, la mayoría pasamos por eso de "al final, no eras lo que pensaba, así como eres ahora ya no me gustas" y nos quedamos mirando hacia atrás buscando el punto de partida de "nuestro cambio" ... 
Un día, tal vez un día dejemos de andar por la vida intentando pasar por un agujerito para agradar al otro y también un día dejaremos de pedirle al otro que sea como quiero que sea, a mi gusto, a mi conveniencia y a mi placer completo... 

Tal vez ese día no necesitemos ni de avatares falsos en una red, ni de historias ficticias para agradar, ni de grandes sacrificios económicos o físicos... Tal vez ese día disfrutemos sólo de las personas tal como son. 

(o no porque somos por naturaleza seres insatisfechos)

domingo, 10 de agosto de 2014

OLER, TOCAR, DEGUSTAR, SENTIR.

Mi cerebro juega rudo muchas veces, aferra, suelta, imagina, anticipa, se enamora y desenamora vertiginosamente. 
Mi cerebro tiene miedo a apegarse porque le enseñaron que apegarse no estaba bien, a mi cerebro lo entrenaron para huir, para alejar a las personas, mi cerebro es un caos cuando de amor se trata porque él sabe que yo sé que el amor no se siente en revoloteo de las mariposas en el estómago ni en el galopar veloz de mi músculo cardíaco..
Mi cerebro no contaba con tu astucia...  y te metiste en su interior con tu voz;  tu voz, sólo tu voz ,  tus historias, tu risa pueden alterar mi ritmo cardíaco; luego agregaste tu olor, oh! tu olor esa deliciosa mezcla de tabaco, menta y Tommy ... mi cerebro estaba completamente confundido. Luego usaste tu piel,  tus manos para completar el cuadro... derribaste todos los muros que mi cerebro había levantado ... 
Entonces yo luché, busqué mil maneras para sacarte de ahí, y te alejaste, suspiré aliviada pensado que una vez más éramos mi cerebro y yo... 
Busqué otros olores, otros sabores, otra piel... busqué sentir otras sensaciones, vivir realmente de una manera diferente pero inevitablemente una parte de ti volvía a aflorar en cada contacto... así es como hoy estoy aquí, recordando y sonriendo como boba... porque al final queriendo (o no) levantaste campamento en mi cerebro. Podrán otros besos saber a los tuyos  pero les faltan tu risa, tu charla, tus historias, tu mente perversa, podrá otra piel oler deliciosa pero no hace química perfecta con mi piel ... podrán otra piel, otra sonrisa impecable, otra charla llena de risas y un cuerpo completamente perfecto acertarle un golpe a mi cerebro pero ... le falta la pasión en sus besos y caricias...  tu pasión.
Y es así como esto de oler (te), tocar (te), degustar (te) y sentir (te) todo tiene que ver contigo... no importa cuantos años o meses pasen, no importa cuantos besos, pieles, charlas y risas pasen...  tu campamento sigue ahí, intacto... y me pregunto ¿hasta cuando?  y vuelvo ... irremediablemente por dosis de ti.